El primer bachiller
Recordamos hoy después de muchos años, como nos reunimos unos cuantos de aquellos que conformaron el alumnado en el Colegio Salesiano de la Santísima Trinidad y podemos analizar aquella experiencia educativa que tuvimos con aquella comunidad. El tiempo ahora nos hace pensar en aquellas vivencias relativas al comportamiento de nosotros con quienes educaban y que quizás para nosotros no suponían por entonces muy estrictas sus decisiones.
Aparte llegamos a aquel colegio algunos procedentes de aquellas escuelas o colegios de pueblo, quizás otros con educaciones "Franco falangistas" y lo decimos ahora sin maldad; lógicamente eran otros tiempos.
Todos ingresamos en
aquel llamado ingreso del Bachillerato, después de la enseñanza en primaria y
aquellas cuatro letras que aprendimos con musiquillas y con lecturas en clases
de libros de aquella época.
El patio
Si preguntáramos a cada uno de nosotros, Nos contarían sus propias "batallas", pero pensemos que a todos nos igualaban mucho las cosas y la principal es que todos al ser "internos" quien no recuerda aquellos juegos en el patio del colegio, los cuales siempre nos era en aquellos tiempos muy cortos y odiábamos aquella campana colocada en aquel rincón, muy cerca del despacho del Sr. Consejero, siendo Don José María Risco de la Cruz, fallecido precisamente el veinticinco de agosto de 1,999, recordamos de él y de forma simpática muchas anécdotas; la más graciosa fue aquella cuando al proyectarse durante muchas veces aquella película de la “Estocada de Lagardére" o aquella otra de Víctor Mature y Sofía Loren, titulada “Sansón y Dalila” y cuando nos puso las manos, él Coadjutor en nuestros ojos para tratar así de que adivinásemos quien lo hacía y creyendo este niño, que entonces las colocaba uno de sus compañeros, le dijimos con firmeza y con rabia “estate quieto Sansón”, cuál sería la extrañeza al comprobar que el que situaba las palmas era el Sr, Consejero citado; el rubor se hizo notar en nosotros y mezclado con un poco de miedo pecaminoso por llamarlo de alguna forma.
Aquel patio era porticado y aún tiene este que escribe un dedo
hinchado de una de las paradas "quiqueñas”,
(portero del Valencia), del por aquel entonces y que tuvo que ir a la parte superior,
donde se encontraba la enfermería para que en esta, con agua caliente, poder descender
aquel abultamiento en el dedo medio.
Desde
la calle se accedía aquel patio pasando por las salas de visitas, donde nuestros
padres nos visitaban semanalmente y aparte de darnos cariño; nos traían comidas
caseras. La mayoría de las veces, como embutidos de elaboración, leche
condensada, latas de conservas, bebidas gaseosas y hasta supimos lo que era el gofio
por ser amigos de estudiantes que venían desde las Islas Canarias.
Aquel
patio tenía un gran árbol. casi en medio donde hoy están unas escaleras y en
frente de él; cerca del teatro se encontraban los urinarios.
Allí
hacíamos aquellas tablas gimnásticas colectivas que guardaban una gran
uniformidad. Pudimos conocer de los salesianos en aquellas prácticas el fin del
concilio Vaticano II o el fallecimiento de su Santidad Juan XXIII o de la
proclamación al papado de Pablo VI punto cuando regresamos después del recreo,
nos hacían otras charlas sobre los milagros de D. Bosco, de la ejemplar vida
juvenil de Domingo Savio o de los favores de María Auxiliadora y que terminaban
aquellos contenidos morales con la frase: ¡“Buenas
noches nos de Dios”¡, Dándonos cuenta de ello y aún seguir oteando el
horizonte.
Hoy estamos aquí para conmemorar y esto
significa celebrar todos juntos de aquellas aquellos pasados años pasados en
aquel colegio trinitario, no solo se está de vivencias, sino de historias, de
recuerdos colectivos de aquel pasado. Hoy no debemos de padecer de amnesia
histórica, no podemos traicionar aquellas fechas con un olvido; pero para
recordar, hay que reconstruir lo que ocurrió desde hace cuarenta y cinco años
para atrás poniendo todo nuestro entendimiento y voluntad para imaginar.
En aquel patio jugando
todos con pelotas que a veces nos hacían daño y en lugares no citables aquí,
con nuestras corredurías para el escondite, junto a porrazos, codazos
zancadillas y demás. Otros preferíamos leer "jóvenes”
y veía un ilustrado español llamado si mal no recordamos Jesús Blasco y que
tanto nos divertían aquellos personajes de "cuco”, “Dan Jensen", “Lejanos
héroes de Alcotán y chicos".
Por cierto, hablando
de ello, aún tenemos en los ojos aquel sonido de aquella moto B.S.A. que con
sus cadencias y regular sonido de pon, pon, pon y que la conducía D. José María
Geronés Vallés, (Falleció el 10-04-1959 a los ochenta y seis años), nos traía de
la calle y aquellas bobinas de tanto diámetro que contenían las películas que
teníamos que ver con las consiguientes cortes, después de que estos hubieran
sufrido también la tijera de la censura. Aquel seglar que también se extinguió,
era muy aficionado a los sellos y a muchos de nosotros nos hizo aficionados a
la filatelia, regalándonos muchos sellos y hasta colecciones de ellos.
Muchos, aunque no éramos aficionados al
arte de Talía, si tuvimos que acudir y allí pudimos ver obras casi siempre y
como las zarzuelas infantiles precisamente las dirigía don José María Risco el
cual también estaba a cargo del coro e incluso dirigía a los jóvenes de la Congregación
de San Luis Gonzaga. Todas estas funciones fueron traspasadas a Don Juan Niebla
cuando él primero se marchó del colegio.
Muchos de nosotros salíamos de paseo
por aquellos alrededores de la Trinidad, como la corza que allí había unos
descampados donde establecíamos nuestros particulares campos de Nervión o
Benito Villamarín y así entre pisadas a los bulbos borriqueros y entre pinchazos
de chumberas y otras vegetaciones establecíamos nuestros encuentros
futbolísticos.
Podemos recordar,
aunque los años pasaran, muchos libros de texto e incluso para muchos les
serían familiares hoy si los tuvieran en las manos, aquellas láminas de dibujo
de Emilio Freixas.
La Iglesia
El Santuario de María
Auxiliadora, no vamos a descubrirlo hoy, allí rezamos muchos rosarios,
vísperas, novenas, triduos y besamanos; escuchábamos misas muy ceremoniosas y
aunque muchos de nosotros no fuéramos santurrones, creemos que estábamos de
acuerdo con la belleza de María Auxiliadora y cada veinticuatro de mayo,
sentíamos más si cabe devoción por ella.
Los curas
Los salesianos para muchos eran algo raros, a su vocación sacerdotal unía la enseñanza que impartían en las aulas; después trabajaban y así a la sociedad le daban una producción que unían a la espiritualidad de la doctrina la obsesión de un resultado tras unos estudios realizados. Hoy guardamos recuerdos de aquellos que se llamaron Don Sixto, muy alto que le gustaba subir a la bicicleta y que para ellos se levantaba y recogía la sotana. Don José Gálvez, incluso aquel director Don Francisco Gamarro Cabrera que gustaba sobre todo tirar desde el “punto de penalti” tiros a puerta de los porteros y que lo hacía flojo y con un gran toque como si fuese un profesional del balompié.
Los profesores
Eran varios y no
nombramos ninguno, porque nos dejaríamos muchos, pero que eran todos muy
válidos y que tuvieron mucho sacrificio al aguantar diariamente al alumnado.
Los primeros escritos.
Participamos en
aquellos concursos nacionales de redacción de Coca Cola y alguno fue
seleccionado, premiado y publicado su trabajo en el diario "pueblo” muchos
al verse su nombre escrito en aquel rotativo se hinchaban como un pavo, hoy
alguno cuando haya leído aquella al salirle en sus casas aquellos recortes,
habrán exclamado; "pobrecito de mí,
así escribía".
Puestos a recordar,
hay que hacerlo con aquel catecismo del Padre Ripalda, que nos enseñó
primeramente a santiguarnos y aquellas clases donde se impartía y que no
siempre acudían a ellas, sin faltar un solo día y no lo decimos con
maledicencia, aquellos eran Franco y José Antonio que acompañaban al crucifijo
que figuraba en la parte central del estrado.
Suponemos que todos
estamos orgullosos de haber tenido aquella enseñanza Salesiana y aplaudiremos
cuando en vísperas de la Epifanía, allá por el año 1893 los salesianos
comenzaban su gran labor en la Trinidad, cinco años después de que Don Bosco
dejara su herencia que no era otra que “continuar trabajando con celo, salvando la
juventud por todo el mundo" la vida de aquel Santo, significó un
modelo para la Iglesia de entonces.
Efemérides
Alguno de nosotros
quizás recuerde, cuando hacía la primera aparición el semanario el Caso,
se homenajeaba a Franco en Marruecos, Carmen Sevilla figuraba en el estreno de
la película el sitio el sueño de Andalucía. Era fichado Kubala, Franco tenía su
primera nieta. Se ponía en marcha el plan Badajoz. Se celebraba el Congreso
Eucarístico en Barcelona. El Barcelona se hacía con la quinta Copa de la liga.
Bienvenida protestaba por el afeitado de los toros. El Palacio de los San Telmo
sufría un incendio. Desaparecían las cartillas de razonamiento. Goyoaga era
campeón del mundo en hípica. Tenía éxito el zorro. Hubo una reforma del
bachillerato paréntesis elemental y superior paréntesis con una rivalidad. Di
stéfano fichaba por el Real Madrid. Mingote hacía en primer chiste en la
codorniz. Salía el primer SEAT. Se hablaba de la película de Fellini "la estrada". Alemania se
proclamaba campeona del mundo. Conocíamos con sorpresa que se había producido
la primera bomba H soviética. Era galardonada la película "Bienvenido
Míster Marsahll”. Copy era campeón del mundo de ciclismo. El Sevilla triunfaba
con HH, si bien en la Copa de España el Valencia fue su verdugo y en Nervión 0
a 1 y en Mestalla 3-1 con goles de Pasieguito y Buque y Seguí que fueron los
jugadores de los goles levantinos. En los años cincuenta, el Betis se enfrentó
el Villamarín al Sevilla con buen arbitraje de Zariquiegui. El equipo de casa,
jugó con Domínguez Oliet, Ríos, Santos, Del Sol, Valderas, Berni, Kusznanm, Vila,
Esteban Areta y León Lasa, por los blancos alinearon Manolín, (Cardoso) entre
paréntesis Santi, Campanal, Valero, (Maraver), Ruiz Sosa, Achucarro,
Agüero, Diéguez, Loren, Pereda, Arza, Szalail y así un largo etcétera.
Óscar Luis Escalfaro, que se consideró el “Pertini Católico” y el PDS lo votó por
ser el presidente "que como hombre intachable, antifascista y defensor del
Parlamento".
Así era reconocido por todos los colores
políticos, a pesar de no huir de ser un creyente y practicante, políticamente
se dice que es dialogante y flexible.
Así mismo llegó a contar la anécdota
familiar de cómo llegó a conocer a Don Bosco: "fue mi padre el que introdujo a Don Bosco en mi casa. Mi padre
provenía de una familia de Calabria, en la que se daba un sentido increíble
a la Providencia. La figura del santo era el clásico del anciano con bonete, la
cabeza ligeramente inclinada y con la maravillosa sonrisa, insinuante y amiga.
Debajo llevaba la inscripción “Venerable sacerdote Juan Bosco".
Los salesianos se alegraron cuando
supieron que Scalfaro era presidente de Italia y no sólo por ser católico.
Muchos lo consideraron así y no hay ninguna congregación religiosa que no haya
sentido cercano durante estos años. La amistad de los salesianos se daba a
vínculos que el presidente tiene con la Familia Salesiana. Como se sabe es
cooperador salesiano desde 1959 en que se hizo miembro de la Asociación fundada
por Don Bosco.
Cooperador, más que nada amigo como tal
en el año de mil novecientos ochenta y ocho, año del centenario de la muerte de
Don Bosco los podían ver en telediarios y rotativos que el honorable Scalfaro,
recorría un buen número de ciudades italianas hablando sobre el padre; "Don Bosco es un hombre que nunca
pensó en sí mismo", decía golpeando las palabras, también lo hacía por
aquel entonces de María Auxiliadora, San José y hasta la mamá Margarita. La
gente no se cansó de aplaudirle en aquellas fechas..
Quizás alguno de nosotros se refleja en
él y seamos en las parcelas que nos toca vivir, el hacerlo como verdaderos
caballeros y muchos más como grandes ciudadanos. podemos optar desde hoy, si no
lo hicimos antes de ser antiguos alumnos coherentes y honestos, dos ejes que
deben de conformar nuestras vidas, además de estimular a los demás en sus
diferentes responsabilidades, logrando así que con prudencia y entrega podamos
lograr una verdadera transformación moral en esta sociedad actual.
Juan Pablo II en su encíclica de
1988 titulada "fuente y orden de transformación", decía "que
en cada siglo de la iglesia encontraba un ejemplar persona para darlo a conocer
al mundo, y así lo fue en el siglo XIX que no fue fácil para este santo que es
nuestro patrón, ya que estuvo lleno de cambios políticos y sociales, de malas
economías, descansa cultura, cambios científicos y técnicos”.
Aquel fue un hombre nuevo, que sacaba la
iglesia del templo y le llevó al pueblo, creó en la gente de la pobreza,
desesperada y triste, una escuela de fe, de esperanza, de alegría y trabajo,
fue su gran sencillez y luchó por aquellas autoridades y libertades que se
apartaban de la idea de Dios y este convencimiento lo hacía con el comillas
Padre nuestro de la ahora mismo, sin dudas un nuevo método o ciencia que
implantó coma creando nueva conciencia social con sistemas sostenibles modernos
y que no eran otros que lograr trabajos para la juventud.
Gran
pedagogo en la alegría punto en la confianza en la amistad.
Don Bosco empleó a sus alumnos, advirtió
a los patronos de sus obligaciones sociales, en definitiva, no era un cura de
aldea.
Decía al principio de aquel camino que se
había fijado los puntos "con ciencia
sacerdotes y cien clérigos, podría ir por todo el mundo" y sus tareas
se hizo realidad, pues en 1875 en Utrera, en 1883 en Francia, en 1886 en
Barcelona; llegando a tener así 778 salesianos repartidos por 64 casas en seis
naciones y entre las primeras a España.
Fue en 1,892, cuando los salesianos llegaron a Sevilla de forma precaria y junto a un acolito don Pedro Ricaldone que tenía 22 años. El 26-06-1,892 se autorizaba se autoriza el primer oratorio y el 05-01 de 1,893 definitivamente en la Trinidad.
Eran años difíciles mucha de las víctimas
de aquella invasión napoleónica y aquel convenio trinitario de 1825 se
convirtió en cuartel; siempre la historia han estado juntos el monje y el
soldado.
Grandes fueron aquel general Lluch y
Ceferino González que restauraron en 1,875 el Seminario Menor del Santo Tomás.
En 1,848 Maese Rodrigo, se refería a otro
lugar llamado Santa María de Jesús, donde se impartían, la segunda enseñanza
sagrada teología y derecho canónico.
En
1,893 tomaron a cargo como se ha dicho, los padres de la congregación Salesiana,
local de Institutos, que tantos bienes producen a la caridad, recogiendo niños
huérfanos y desvalidos a que no solo instruyen en la primera enseñanza, sino
que amaestran en diferentes oficios y los diferentes talleres establecidos para
ello como muy valorados por la Sevilla de entonces.
Fue sueño de aquel primer salesiano que
supo rescatar de la calle aquellos niños de nueve años que blasfemaban cuando
jugaban y que con mansedumbre y caridad llevarlos por buen lugar, junto a
aquella madre llamada Margarita; la Virgen dijo: "he
ahí tu campo" niño fuerte y robusto y tras recibir el primer
consejo es ordenado sacerdote; luego ve y mira a su alrededor y se decide a
obrar.
También con la lección, bien aprendida
llegó entre 1,892 y 1,893 Pedro Ricaldone y se gana con trabajo y humildad
aquella Sevilla diciendo "tierra caliente para su alma caliente”.
En aquel año 1,892, se comienza con
ciento cuarenta y alumnos en aquellos talleres de sastrería, carpintería y
zapatería, y ya en 1,895 con otro taller de imprenta serían 400 alumnos.
La Trinidad ha estado en todas las pruebas, incluso la del fuego y la del agua, pero siempre con su Auxiliadora desde aquel 1,895 en que vino desde Sarriá. En 1,954 muchos de nosotros (entre los que estaban el que suscribe) conocimos la coronación y en 1,980 fue elevada a Santuario, 32 directores han sido los que han pasado por allí y miles de alumnos lo que se educaron. Hemos oído desde hace aproximadamente 45 años en compañeros de estudios que con sensatez cedieron y precedieron aquellos de “cuanto he sido la vida se lo debo a la comunidad salesiana".
Hoy todo ha cambiado, se impartió
EGB, COU, ESO y luego los talleres se ampliaron a informática, automoción,
electricidad.
Coronación
“En las horas de la
lucha
se mi consuelo
y al dejar esta vida
Llévame al cielo”. (Paco
Soler)
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